Angela Merkel, María Garaña, Indira Ghandi, la Reina Sofía o Rania de Jordania. Una pequeña lista de aquellas mujeres que se deben admirar por definición. En algunos casos por su delicadeza y por las actividades a las que dedican su tiempo. En otros casos por su buen hacer empresarial. Otras veces por su gran profesionalidad. Y en otras también por su coraje para imponerse en momentos complicados. Mujeres que pasarán a la historia como referentes de un mundo que fue mejor gracias a ellas.Cuando una fanática feminista enarbola la bandera de "todas las mujeres" y mezcla conceptos como la igualdad con otros como la discriminación "positiva", la represión que acaba haciendo de todas las ideas diferentes a la suya mancha el legado de señoras como la Madre Teresa de Calcuta. La inutilidad de enzarzarse en una discusión con una mente cerrada por incompetencia es una lección que todos debemos aprender en la vida.
Hace un tiempo descubrí que no merece la pena hablar con fanáticos y que por mucho que expliques la postura más acertada no encontrarás más que una pared con la que chocar. Es como quién le lava la cabeza a un burro, pierde el champú y el asno no va a ser más inteligente.
No me fastidia que una señora me llame machista sólo porque no pienso como ella. La idiotez podría ser el negocio del siglo si cotizara en bolsa. Lo que realmente me hace sentir mal es que una señora de ojos vendados se adjudique la defensa de los derechos de todas las mujeres y crea que es la Juana de Arco del siglo XXI.
Me da igual que la feminista de turno proclame lo mal que los hombres tratamos a las mujeres o que diga que en esta sociedad todo se hace para someter al género femenino. Lo que me molesta es que alguien me diga que soy machista porque no me gusta tal o cual ministra. Me cabrea que una señora venga a decirme que soy un retrógrado redomado porque generalizo con el masculino y no utilizo ese lenguaje estúpido, ininteligible e inconcorde que ciertos gobernantes se han propuesto que todos usemos, para que los habitantes de este país seamos balbuceadores de estupideces. Personajes que insultan el legado de grandes escritoras como Gloria Fuertes, cuya obra leeré algún día a mis hijos en el lenguaje "sexista" que ella dignificó. Obra que está escrita con las normas gramaticales que dicta la Real Academia Española de la Lengua, único organismo capacitado para legislar nuestra forma de expresarnos.
Ya está bien de hacer el idota y ver fantasmas en todo. El machismo existe y es un problema social grave, pero por ser hombre no soy el diablo y por no pensar, ni hablar, como las defensoras de la igualdad suprema del matriarcado tampoco soy un demonio.
Me da igual que la feminista de turno proclame lo mal que los hombres tratamos a las mujeres o que diga que en esta sociedad todo se hace para someter al género femenino. Lo que me molesta es que alguien me diga que soy machista porque no me gusta tal o cual ministra. Me cabrea que una señora venga a decirme que soy un retrógrado redomado porque generalizo con el masculino y no utilizo ese lenguaje estúpido, ininteligible e inconcorde que ciertos gobernantes se han propuesto que todos usemos, para que los habitantes de este país seamos balbuceadores de estupideces. Personajes que insultan el legado de grandes escritoras como Gloria Fuertes, cuya obra leeré algún día a mis hijos en el lenguaje "sexista" que ella dignificó. Obra que está escrita con las normas gramaticales que dicta la Real Academia Española de la Lengua, único organismo capacitado para legislar nuestra forma de expresarnos.
Ya está bien de hacer el idota y ver fantasmas en todo. El machismo existe y es un problema social grave, pero por ser hombre no soy el diablo y por no pensar, ni hablar, como las defensoras de la igualdad suprema del matriarcado tampoco soy un demonio.

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