Siempre hay dos caras de una misma moneda. Un lado bueno y otro malo. Alguien acierta y otro yerra. Un blanco y un negro. Dos caminos, que siendo los mismos, llega el momento en el que se bifurcan, uno apuesta por la democracia y el otro por seguir siendo un dios venerado, un "Querido líder". Las imágenes de Praga y de Pyongyang, después de la muerte de Václav Havel y de Kim Jong-Il son similares, aunque demuestran las dos caras de la misma moneda. Dos decisiones que marcaron rumbos distintos cuando el Comunismo comenzó a resquebrajarse. La Revolución de Terciopelo lo hundió en Checoslovaquia y el puño de hierro del norcoreano creó la primera dinastía comunista de la historia.
"Europa dice adiós a un gigante moral. Luchó sólo con la verdad contra el Comunismo", decía Hermann Tertsch el día después de la muerte de Havel. "Sacrificó a su propio pueblo con el fin de formar un Ejército compuesto por 1,2 millones de soldados y dotado con un potente arsenal", aseguraba Pablo M. Díez en la cobertura de la muerte del norcoreano. Dos vidas contrapuestas que murieron en la misma semana. Dos formas de ver la vida que se cegaron para siempre.
Kim Jong-Il fue megalómano, paranoíco, cruel, excéntrico y casi ridículo. Mantuvo a su población al borde de la pobreza más absoluta. Bajo el Comunismo más represivo como forma de vida. Un país que vivía en la miseria, bajo los economatos y las cartillas de racionamiento. Encerrados en gulag del Siglo XXI y obligados a rendir pleitesía a un dios autoproclamado, por obra y gracia de la hoz y el martillo. Mientras tanto, disfrutaba en solitario del Capitalismo y era un consumista empedernido. Aglutinaba amplias colecciones de cine de Hollywood, admiraba a James Bond y era un jugador obsesivo de golf.
Václav Havel fue un líder basado en la verdad. Intentó reformar el Comunismo y condenaron su pluma al silencio para salvaguardar el rancio sistema. Dramaturgo, ensayista, destacado opositor al régimen prosoviético y primer presidente de la Checoslovaquia postcomunista. Sus fracasos sólo los explica su moralidad y su ética. Marcó el camino de la verdad. "Con la verdad, vivir en la verdad, nunca comprometer la verdad" fue el resumen de su vida y obra. Fue la conciencia de una vieja Europa que intentaba reconstruirse y marcó el camino que todos deberíamos seguir.
Dos caras de un Comunismo agonizante. Havel luchó por enterrarlo y por abrir una nueva frontera a la esperanza. Kim Jong-Il se amparó en el poder familiar para ser un monarca nuclear y dejar una dinastía comunista.
El vigilante del telón
-
Jason Lee (REUTERS). Ryszard Kapuscinski escribió, entre otras obras mayúsculas, El emperador. Es la recreación de la corte de Haile Selassie, último monarca...
Hace 22 horas


0 Opina:
Publicar un comentario en la entrada
Todo comentario que agreda o insulte sera eliminado